El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) suele persistir desde los 3 años de edad es a partir de ello que se presentan varios factores que probablemente causan este transtorno. El TDAH suele ser común en las familias, lo que puede significar que es hereditario. También se ha identificado que los genes intervienen en la regulación de las sustancias químicas en el cerebro y pueden contribuir a la manifestación de este trastorno.
Destacamos 3 manifestaciones importantes
Impulsividad: se caracteriza por la tendencia a interrumpir a los demás, responder sin reflexionar, actuar sin prever consecuencias o tener dificultad para esperar turnos en actividades grupales (Cedeño & Rodríguez, 2019).

Hiperactividad: se observa una actividad motora excesiva; el niño corre, salta o se mueve constantemente incluso en contextos donde se espera que permanezca quieto. Además, habla en exceso y muestra dificultad para permanecer sentado (Delgado, 2021).
Inatención: El niño tiene dificultades para concentrarse en una tarea durante periodos prolongados, parece no escuchar cuando se le habla directamente, pierde materiales con frecuencia y evita actividades que implican esfuerzo mental sostenido (Romero, 2019).
En la infancia, las manifestaciones del TDAH generalmente ocurren en circunstancias diferentes y a largo plazo en la vida de un niño, especialmente en la familia y en la escuela. En muchos casos, estas manifestaciones existen junto con problemas emocionales, baja tolerancia a la insatisfacción y dificultad para adaptarse a las normas sociales, mostrando la complejidad de los trastornos infantiles.
Los sintomas pueden presentarse de diferentes formas y en diferentes momentos, por eso, resulta fundamental el acompañamiento de equipos multidisciplinarios que permitan identificar el tipo de TDAH que manifiesta el niño o niña.


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