El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, conocido como DSM, describe tres tipos de TDAH principales
Inatento: problemas notables para mantener la atención, seguir instrucciones y organizar tareas. (Ejemplo: equivocaciones por desatención en trabajos escolares)
Hiperactivo-impulsivo:
dificultad para estar sentado, actividad de movimiento excesiva y reacciones
impulsivas. (Ejemplo: interrumpir de manera continua).
Combinada: alcanza criterios importantes de inatención e
hiperactividad-impulsividad.
Según
Piaget (1952), “la
inteligencia es aquello que utilizamos cuando no sabemos qué hacer”, lo que
implica que la capacidad de planificar, concentrarse y regular la conducta es
esencial para el aprendizaje significativo en niños con TDAH.
Tomando en cuenta estos procesos se ven
desafiados, ya que la impulsividad y la inatención dificultan el paso ordenado
por las etapas cognitivas, especialmente durante la fase de operaciones
concretas (7 a 11 años), donde se espera un pensamiento más lógico y
organizado.
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