Identificar las
características del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
en el entorno escolar permite establecer un vínculo más asertivo entre el
docente y el estudiante. Este reconocimiento facilita el seguimiento de los
avances individuales, la aplicación de estrategias y competencias pedagógicas
necesarias para promover un desempeño óptimo y una inclusión efectiva en el
proceso de aprendizaje. En gran parte de los casos, una de las primeras
características observables es cuando el niño tiene problemas para mantener la
concentración, permanecer quieto o seguir instrucciones con facilidad
(Ministerio de Salud del Perú, 2024).
Puede parecer que las
personas con TDAH están muy distraídas o activas, pero eso no quiere decir que
no se esfuercen ni que no deseen hacer las cosas de manera correcta. En
términos sencillos, su cerebro opera de otra manera: les cuesta más mantener la
concentración durante períodos largos, aguardar su turno o concluir tareas sin
distraerse. Además, tienden a interrumpir a otros, cambiar de actividad con
rapidez o actuar antes de pensar (Rusca-Jordán & Cortez-Vergara, 2020).
El TDAH, según el
Ministerio de Salud peruano (2020), no es una enfermedad, sino más bien un
grupo de rasgos que se manifiestan en ciertos niños, niñas y adolescentes, y
que tienen la posibilidad de mejorar si reciben la ayuda apropiada. Las
personas con TDAH pueden lograr el desarrollo pleno y la consecución de sus
objetivos como cualquier otra persona, gracias a un diagnóstico temprano, apoyo
emocional, acompañamiento familiar y métodos educativos individualizados.
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